• Se levantará acta de cada grupo-nivel

Puntos a tratar en el orden del día:

  1. Lectura y aprobación, si procede, del acta de la sesión anterior.
  2. Resultados escolares, y análisis de los mismos.
  3. Valoración del grupo y de la propia actividad docente
  4. Valoración general del trimestre: logros, dificultades.
  5. Análisis de las propuestas de mejora planteadas en la sesión anterior y su grado de eficacia.
  6. Estudio de aspectos relevantes del alumnado y, especialmente, del que es objeto de atención a la diversidad o refuerzo.
  7. Propuestas de mejora a desarrollar a lo largo del próximo trimestre
  8. Información que se va a proporcionar a las familias.


Si tenemos en cuenta el marco normativo que regula la evaluación de las competencias básicas en el currículo escolar, la Ley encomienda al Gobierno fijar los objetivos, las competencias básicas, los contenidos y los criterios de evaluación de los aspectos básicos del currículo que constituyen las enseñanzas mínimas, y a las administraciones educativas el es­tablecimiento del currículo de las distintas enseñanzas.
Al finalizar el cuarto curso de educación primaria todos los centros educativos realizarán una evaluación de diagnóstico de las competencias básicas alcanzadas por sus alumnos. Esta evalua­ción es responsabilidad de las administraciones educativas, tiene carácter formativo y orientador para los centros e informativo para las familias y para el conjunto de la comunidad educativa. También dispone como marco de referencia las evaluaciones generales de diagnóstico.
En ningún caso los resultados de estas evaluaciones pueden ser utilizados para el establecimiento de clasificaciones de los centros.
Tanto los objetivos, como la propia selección de los contenidos, buscan asegurar el desarrollo de todas las competencias básicas, mientras que los criterios de eva­luación sirven de referencia para valorar el progresivo grado de adquisición de las mismas. Por tanto, los criterios de evaluación, además de permitir la valoración del tipo y del grado de aprendizaje adquirido, se convierten en el referente fundamental para valorar el desarrollo de las competencias básicas.
En la regulación que realizan las administraciones educativas deben ser incluidas las competencias básicas, los objetivos, los contenidos y los criterios de evaluación.
1.- Planteamientos de la evaluación de las competencias básicas en el desarrollo del currículo escolar.
Hemos de entender las competencias básicas como una tipo­logía de aprendizaje que supone seleccionar y poner en uso los aprendizajes impres­cindibles aportados por las áreas, con el fin de dar respuesta a diferentes situaciones y problemas del contexto habitual del alumnado.
"El aprendizaje y el desarrollo de las competencias básicas conlleva la necesidad de plantear enfoques innovadores de la evaluación, dado que las competencias no se pueden medir u observar directamente, sino que se tienen que inferir a partir del rendimiento observado destinado a satisfacer o resolver una situación. La evalua­ción de las competencias es procesual y evolutiva, comparando los grados sucesivos conseguidos por el alumnado en relación con un referente.
Evaluamos, de hecho, competencias cuando lo que importa son los conocimientos utilizables, buscando la capacidad de utilizarlos en situaciones dadas para transfe­rirlos y movilizarlos. Se trata de evaluar los conocimientos escolares por la capaci­dad de los escolares para emplearlos fuera del contexto escolar, en otras situaciones que requieren para su resolución la movilización de conocimientos y capacidades adquiridas.
La evaluación ha de ser variada, de modo que permita recoger múltiples evi­dencias que permitan valorar el grado de adquisición. Como la competencia se manifiesta en una situación real, deberán plantearse situaciones que ejemplifiquen o simulen cuestiones o problemas relacionados con la vida real del alumnado.
Las competencias se desarrollan progresivamente a lo largo del tiempo, por lo cual se debe evaluar el grado de desarrollo de las mismas a través de las "escalas de descriptores". Las escalas describen la progresión de los alumnos y alumnas y permiten situar el nivel de desarrollo de las competencias con el fin de orientar los aprendizajes o establecer un balance de lo conseguido. Para cada una de las competencias se deben explicitar diferentes niveles de desarrollo o logro sobre un continuo.
Una competencia tiene diversos grados de realización porque la evaluación ha de consistir en determinar en qué nivel de logro o desempeño se sitúa cada alumno/a. En la medida en que las competencias se adquieren en diferentes grados, se requie­ren escalas de competencias, definidas para cada etapa, ciclo y nivel educativo".
2.- La evaluación de las competencias básicas a través de los indicadores de logro o de dominio.
Los centros educativos han de afrontar como tarea prioritaria el establecimiento de unos "indicadores de logro o dominio de cada competencia básica”. Una vez elaborados y consensuados los descriptores de etapa por competencias básicas, debe procederse al diseño y a la concreción de los diferentes indicadores de logro o domi­nio que se pretende que el alumnado vaya desarrollando y alcanzando en cada ciclo educativo.
Los indicadores de logro o dominio, establecidos desde el inicio de la educación básica hasta su finalización, deben garantizar a lo largo de los distintos ciclos de la educación primaria un desarrollo continuado y progresivo en la adquisición de las competencias básicas y han de ser el referente compartido de los equipos docentes para la acreditación de los estudios del alumnado, vinculada a las decisiones sobre su promoción.
Los indicadores han de fijarse teniendo en consideración los descriptores de etapa establecidos y los criterios de evaluación de las áreas, por lo que se precisa deter­minar cuáles de ellos son el referente más claro y preciso para que sean estimados a través de los procesos de enseñanza-aprendizaje y han de hacerse visibles en la planificación docente del trabajo en el aula, con la implementación de tareas vinculadas a los escenarios en los que se desarrolla y promueve la vida del alumnado.
En la educación primaria estos indicadores de logro o dominio han de fijarse a la finalización de cada ciclo educativo. Su diseño debe partir de los descripto­res establecidos para la etapa educativa y en su elaboración se ha de garantizar un tratamiento gradual y progresivo, desde una formulación básica y elemental, de las dimensiones y elementos de la competencia que mejor responden a las ne­cesidades detectadas en el alumnado, hasta otras más complejas que supongan un grado de desarrollo más avanzado en su desarrollo y adquisición.
El planteamiento estratégico que el Proyecto '"Azahara" dispone para la elabora­ción y aplicación de los indicadores se sustenta en el propio referente que establece el marco normativo para la evaluación de las competencias básicas, es decir, en los criterios de evaluación que aportan las áreas curriculares.
Sin embargo, la mayor dificultad para su elaboración se encuentra en los propios criterios de evaluación. En la mayor parte de los casos están expresados en términos de consecución de ob­jetivos de etapa y de área y referidos a la adquisición de conocimientos de carácter conceptual, procedimental y actitudinal: muchos de ellos no hacen referencia explí­cita a las dimensiones, elementos o aspectos de las competencias que supuestamente pretenden evaluar.
No obstante, en múltiples casos, los criterios de evaluación complementan o con­cretan la contribución de sus respectivas áreas al desarrollo de las competencias bá­sicas y cubren las lagunas u omisiones detectadas en la normativa vigente en relación con la aportación de aprendizajes imprescindibles de las áreas.
El establecimiento de los indicadores, siguiendo el mismo proceso mantenido con los descriptores de etapa (partir de los organizadores internos para seleccionarlos y reordenarlos en función de cada competencia básica), ha de conjugar el descriptor fijado para la etapa educativa con los criterios de evaluación de las áreas vinculados a aquél y establecidos por normativa para cada ciclo educativo.
Asimismo, los criterios de evaluación de las áreas, en función de su carácter trans­versal e instrumental, serán la referencia para determinar el grado de logro o dominio que se pretende que el alumnado vaya alcanzando en los procesos de enseñanza-aprendizaje y, sobre todo, al término del ciclo educativo.
Por consiguiente, los indicadores de logro o dominio que se formulen han de estar estrechamente vinculados con los criterios de evaluación aportados por las áreas y, en función de la unidad didáctica integrada que se trabaje en el aula, la valoración del grado de desarrollo alcanzado del correspondiente indicador deberá realizarse a través de la consecución de los criterios de evaluación establecidos.
3.-Evaluación de las competencias básicas a partir de las áreas curriculares.
Los criterios de evaluación que aportan las áreas son básicos para evaluar los aprendizajes imprescindibles para la vida del alumnado, ya que ofrecen las formas de proceder que los alumnos y alumnas han de poner en juego en la resolución de una tarea, que les permite adquirir experiencias útiles y aplicables a otras situaciones de la vida cotidiana.
La evaluación de las competencias a través del currículo de las áreas ha de hacer­se operativa a través de los objetivos y criterios de evaluación de las mismas. Los criterios de evaluación facilitan al profesorado la formulación de unos "indicadores y niveles de logro" a través de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Por tanto, el tratamiento de la evaluación de las competencias básicas se inserta en los propios procesos de enseñanza-aprendizaje que se generan en los espacios de aprendizaje que determinan los docentes, con el objeto de alcanzar los objetivos que se persiguen en cada una de las etapas educativas.
El escenario profesional más adecuado para el establecimiento de unas pautas y criterios comunes en torno a la evaluación, incluidas las competencias básicas, en la educación primaria, reside en el equipo docente de cada uno de los ciclos educa­tivos. Este enfoque requiere un planteamiento estratégico compartido por todo el profesorado del ciclo educativo, para el diseño y el desarrollo de la programación didáctica de las áreas y su concreción en unidades didácticas o proyectos integrados de carácter interdisciplinar y transversal que se sustenten en la realización de tareas referidas a una o varias competencias básicas.
Este planteamiento tiene que generar una reflexión y una toma de decisiones co­legiada entre los componentes del equipo docente sobre los aspectos distintivos de las competencias básicas que se han seleccionado y los aprendizajes imprescindibles que respondan a las necesidades y demandas educativas del alumnado.
Por otro lado, la reflexión sobre los criterios de evaluación elegidos entre las áreas de conocimiento y experiencia que mejor contribuyen al desarrollo de las competen­cias básicas ha de conducir al equipo docente a establecer los indicadores de logro o dominio. De manera que el proceso y los resultados de la evaluación continua del alumnado, a través de las situaciones de aprendizaje que se generen en el entorno escolar, sea único e integrado.
A nivel de etapa, se precisa el fortalecimiento de otro escenario de coordinación pedagógica del profesorado, el equipo docente de nivel o grupo, puesto que en este espacio profesional es donde se han de adoptar las decisiones precisas que compro­meten a todo el profesorado en cuanto a los grados y niveles de logro en la adquisi­ción de las competencias básicas. Así, ha de trabajarse en colaboración y coordina­ción en todas las áreas que conforman el currículo escolar de un determinado grupo de alumnos y alumnas.
Por todo esto, tal y como establece el marco normativo, son los criterios de eva­luación de las áreas el referente básico y esencial para valorar los aprendizajes consi­derados imprescindibles. De forma que se pueda ir conociendo el grado de desarrollo y progresión que el alumnado va alcanzado en el desarrollo de las competencias básicas.
Tras establecer criterios y pautas comunes en el seno de los equipos de ciclo y de los equipos de nivel acerca de la evaluación de las competencias básicas, procede plantear su concreción en la práctica docente a través del planteamiento y de la apli­cación de unidades didácticas de carácter integrado. En este contexto, es el maestro o maestra quien hace explícita, en su preparación de la intervención en el aula con un grupo de alumnos y alumnas, la secuencia de aprendizaje que pretende desarrollar en torno a un objeto de estudio determinado y en relación con una tarea contextualizada. Así como las actividades de evaluación que permiten determinar si el alumno está adquiriendo los aprendizajes considerados imprescindibles para la vida, vincu­lados a los contenidos de enseñanza programados.
La puesta en uso de las competencias básicas, y principalmente aquellas que poseen un carácter eminentemente "instrumental", supone poner en uso aquellos aprendiza­jes imprescindibles de las áreas con las que dichas competencias están vinculadas. Es por ello que la incorporación de propuestas de trabajo destinadas al desarrollo de competencias básicas, "resolución de tareas o problemas", requiere que el maestro/a correspondiente tenga confirmación previa por parte del profesorado de las restantes áreas de que el alumnado ha adquirido aquellos aprendizajes imprescindibles que se van a utilizar a través de las competencias básicas asociadas a cada tarea.
El maestro/a ha de concretar, a partir de los criterios de evaluación que forman parte de la mencionada unidad didáctica, los niveles de logro que se pueden alcanzar en de­terminados elementos o aspectos de las competencias básicas implicadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Al mismo tiempo, tiene que prever la tipología de activida­des o tareas que mejor se adecuen a los procesos de enseñanza-aprendizaje diseñados, para facilitar la evaluación del alumnado y extraer conclusiones en torno a los logros y dificultades que se van presentando en la adquisición de las competencias básicas.
En relación a la evaluación de competencias, que indiscutiblemente ha de tener un ca­rácter procesual y continuado y estar fundamentada en el empleo de instrumentos y pro­cedimientos diversos, el profesorado también ha de resolver otras situaciones grupales o individuales de evaluación específicas.
Así, por ejemplo, para responder con eficacia a evaluaciones iniciales del alumnado al comienzo de cada ciclo; o bien para colaborar con el Equipo de Orientación Educativa en el establecimiento de los niveles de logro curricular, como parte del proceso de Evaluación Psicopedagógica del alumnado.
En el caso de que los órganos de coordinación pedagógica hayan adoptado la decisión de organizar los contenidos de enseñanza en "ámbitos de conocimiento", el procedimiento que debe seguir ha de ser similar, aunque los criterios de evaluación han de referirse en su conjunto a las distintas áreas que los configuran.
4.- La evaluación de las competencias básicas en los procesos de enseñanza-aprendizaje a través de tareas integradas.
Una de las apuestas más innovadoras que ofrece la incorporación de las compe­tencias básicas en el currículo escolar es la posibilidad de que los equipos docentes diseñen tareas de trabajo integradas o tareas integradas multidisciplinares, que per­miten organizar los objetivos y contenidos de enseñanza en torno a dichas competen­cias. Estas tareas han de estar orientadas a la aplicación de los saberes adquiridos en el tratamiento y en la resolución de cuestiones o problemas relacionados con la vida y con los diferentes contextos en los que se desarrolla el alumnado.
El equipo docente puede definir con claridad tanto las operaciones mentales (ra­zonar, argumentar, crear, interpretar, relacionar,...) que entran en juego, en tanto que elemento esencial de todo "aprendizaje en acción o competencia", como el contexto en el que esa tarea o tareas se han de aplicar, para así determinar las situaciones de aprendizaje y la secuencia de actividades que se precisan.
La relación entre la/s tarea/s (resolución de problemas para obtener un resultado o producto útil para la vida) y el resto de los componentes (contenidos, contexto e indicadores de logro de las competencias) constituyen el marco generativo de refe­rencia para elaborar tareas de aprendizaje, que siempre deberán tener una utilidad real o auténtica para la vida. Con la resolución de las tareas, se han de producir en el alumnado aprendizajes esenciales que permitan combinar y aplicar un conjunto de conocimientos y de destrezas cognitivas en un contexto definido.
Para la evaluación de las competencias básicas que entran en juego en un deter­minado proyecto de trabajo integrado, o tarea integrada multidisciplinar, es preciso que los maestros y maestras del equipo docente, comprometidos en esta práctica profesional innovadora, aporten el soporte curricular del área que imparten para con­formar las situaciones de aprendizaje que se generan y van a ser evaluadas. En esta misma línea, la secuencia lógica a seguir será similar a la descrita anteriormente: establecimiento de las acciones o actividades que conforman la tarea planteada, vin­culación con los indicadores de logro de las competencias básicas y valoración pos­terior del grado de desarrollo de las competencias que intervienen tras los procesos y resultados del aprendizaje promovido.
5.- Toma de decisiones de los equipos sobre la promoción del alumnado en relación con las competencias básicas.
Desde el enfoque que se viene realizando en estas líneas, y de conformidad con los criterios y procedimientos establecidos en el ordenamiento legal sobre la toma de decisiones en cuanto a la promoción del alumnado, la estimación del nivel de desa­rrollo alcanzado de las competencias básicas es cometido del equipo docente.
El planteamiento expresado con anterioridad sobre el tratamiento de la evaluación de las competencias básicas en las programaciones didácticas y de aula permite a cada componente del equipo docente disponer de la suficiente información y evi­dencias a lo largo del ciclo, a través de los registros planteados, como para ejercer y decidir, con un criterio objetivo y fundamentado, sobre el grado de adquisición de las competencias por parte de su alumnado. Por lo que no se precisa determinar cuanti­tativamente el peso en la contribución de cada área en la determinación del grado de adquisición de la competencia.
Esta apreciación ha de ser fruto del conjunto de conformidades expuestas entre los componentes del equipo docente y de la valoración colegiada que se realice en la sesión de evaluación final. En ningún caso esta valoración debe estar sujeta ni condicionada al supuesto peso específico que una determinada área considere que le corresponde por el contenido curricular que ha desarrollado.
6.- Consideraciones a tener en cuenta con respecto a la EVALUACIÓN DEL ALUMNADO:


LA EVALUACIÓN EN EDUCACIÓN INFANTIL
Con ella se pretende señalar el grado en que se van desarrollando las diferentes capacidades, así como orientar las medidas de refuerzo o adaptaciones curriculares necesarias. La evaluación tiene en esta etapa una evidente función formativa, sin carácter de promoción, ni de calificación del alumnado.
De ahí que sean normas generales de ordenación de la evaluación en la educación infantil las siguientes:
1. La evaluación en esta etapa será global, continua y formativa, y tendrá como referente los objetivos establecidos para la misma.
2. La evaluación en esta etapa servirá para detectar, analizar y valorar los procesos de desarrollo del alumnado así como sus aprendizajes, siempre en función de las características personales de cada uno.
3. La evaluación del aprendizaje del alumnado corresponderá a la persona que ejerza la tutoría, que recogerá, en su caso, la información proporcionada por otros profesionales que puedan incidir en el grupo o atiendan a algún alumno o alumna en particular. Dicha evaluación se realizará preferentemente a través de la observación continua y sistemática del alumnado y de las entrevistas con la familia.
5. Para la evaluación, tanto de los procesos de desarrollo como de los aprendizajes, se utilizarán distintas estrategias y técnicas. Se concederá especial importancia a la elaboración de documentación sobre la práctica docente y las experiencias de aula. Se evaluarán y fundamentarán, de esa forma, las observaciones y valoraciones realizadas sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje.
6. La valoración del proceso de aprendizaje se expresará en términos cualitativos, recogiéndose los progresos efectuados por el alumnado y, en su caso, las medidas de refuerzo y adaptación llevadas a cabo.
  • Evaluación inicial.
1. Al incorporarse por vez primera. Esta evaluación inicial incluirá la información proporcionada por el padre o madre y, en su caso, los informes médicos, psicológicos, pedagógicos y sociales que revistan interés para la vida escolar.
2. Esta evaluación inicial se completará con la observación directa.
3. Asimismo, los centros que imparten el segundo ciclo, solicitarán a los centros de procedencia los datos oportunos del alumnado escolarizado en el primer ciclo.
  • Evaluación continua.
1. A lo largo de cada uno de los ciclos, y de forma continua.
2. Se establecerán, al menos, tres sesiones de evaluación a lo largo del curso, sin perjuicio de otras que se establezcan en la propuesta pedagógica.
3. Los objetivos didácticos guiarán la intervención educativa, constituirán el punto de referencia inmediato de la evaluación continua y permitirán encontrar los procedimientos de evaluación más adecuados a tales objetivos.
4. El tutor o tutora recogerá y anotará los datos relativos al proceso de evaluación continua y elaborará, al finalizar cada curso escolar, un informe anual de evaluación individualizado en el que se reflejarán el grado de desarrollo de los diversos tipos de capacidades y las medidas de refuerzo y adaptación que, en su caso, hayan sido utilizadas.
5. En el proyecto educativo del centro se concretará la definición de los criterios de evaluación que, junto a las capacidades contempladas en los objetivos de la etapa, serán los referentes de la evaluación continua.
  • Evaluación final.
1. Al término de cada ciclo se procederá a la evaluación final del alumnado a partir de los datos obtenidos en el proceso de evaluación continua, teniendo como referencia los objetivos y los criterios de evaluación establecidos en el proyecto educativo.
2. A la finalización del ciclo, el tutor o tutora elaborará un informe individualizado de final de ciclo que recogerá los logros y dificultades en su proceso de desarrollo y de aprendizaje.
  • Documentos de evaluación.
1. Al inicio de la escolarización: en cada uno de los dos ciclos de la educación infantil, el centro abrirá un expediente personal del alumnado.
2. El expediente personal comprenderá, al menos:
a)La ficha personal del alumno o alumna,
b)Informe anual de evaluación individualizado,
c)Informe individualizado de final de ciclo,
d)Resumen de la escolaridad.
3. Cuando el alumno o alumna permanezca en el mismo centro, el informe individualizado de final de ciclo se trasladará al tutor o tutora correspondiente de educación infantil o educación primaria, para facilitar la continuidad del proceso de aprendizaje. Dicho informe servirá de orientación para la evaluación inicial al comienzo del siguiente ciclo o etapa.
  • Ficha Personal.
La ficha personal se ajustará en su contenido al modelo que, como Anexo I se adjunta a la presente Orden, y en ella se consignarán los datos de filiación y los familiares y, si los hubiera, los datos médicos, psicológicos y pedagógicos, pudiendo archivarse igualmente copia de aquellos documentos personales de cada niño o niña considerados de interés educativo. La custodia y archivo de la ficha personal corresponden a la secretaría del centro.
  • Informe anual de evaluación individualizado.
El tutor o tutora elaborará un informe anual de evaluación individualizado al finalizar cada curso a partir de los datos obtenidos a través de la evaluación continua.
  • Informe individualizado de final del ciclo.
1. Al finalizar el alumnado cada uno de los ciclos de la etapa de educación infantil.
2. Cuando un alumno o alumna se traslade a otro centro, la secretaría del mismo solicitará al centro de procedencia la ficha personal del alumno o alumna, los resúmenes de la escolaridad, así como los informes de evaluación individualizados correspondientes a su escolarización en esta etapa educativa. El centro de procedencia conservará copia de los documentos durante tres años.
  • Resumen de escolaridad.
1. Los resúmenes de escolaridad, en el primer y segundo ciclo de educación infantil, reflejarán los cursos escolares realizados.
2. La cumplimentación anual del resumen de escolaridad en educación infantil de cada alumno o alumna es responsabilidad del respectivo tutor o tutora.
  • Participación de las familias.
1. Corresponde al tutor o tutora informar regularmente a las familias o tutores legales sobre los progresos y dificultades detectados y tener en cuenta las informaciones que éstos proporcionen. Para ello, se reflejarán en el proyecto educativo las medidas necesarias de coordinación con las familias.
2. La información recogida de la evaluación continua se compartirá y se trasladará a las familias, al menos, en un informe escrito trimestral y de forma personal las veces que sean necesarias.
3. Los informes reflejarán los progresos efectuados por el alumnado con referencia a los criterios de evaluación establecidos y las medidas de refuerzo y adaptación que, en su caso, se hayan adoptado, incorporándose al expediente personal del alumnado. El contenido y formato del informe serán decididos por los profesionales de cada uno de los ciclos, en el marco del proyecto educativo.
  • De los alumnos y alumnas que presentan necesidades específicas de apoyo educativo.
1. La evaluación del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo se regirá, con carácter general, por lo dispuesto en esta Orden.
2. Respecto a los documentos de evaluación, cuando en un alumno o alumna se hayan identificado necesidades específicas de apoyo educativo, se recogerán en su expediente personal los apoyos y las adaptaciones curriculares que hayan sido necesarias y una copia de la valoración psicopedagógica.
3. Las Delegaciones Provinciales de la Consejería de Educación podrán autorizar, con carácter excepcional, la permanencia del alumno o alumna durante un año más en el último curso del segundo ciclo, cuando se estime que dicha permanencia permitirá alcanzar los objetivos de la educación infantil o será beneficiosa para su socialización.
Cumplimentación electrónica de los documentos de evaluación: a través de los módulos correspondientes incorporados al sistema informático «Séneca».
De las garantías de seguridad y confidencialidad: se llevará a cabo según lo dispuesto en la legislación vigente en materia de protección de datos de carácter personal.
LA EVALUACIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA

1. La evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado en esta etapa educativa será continua y global, tendrá en cuenta su progreso en el conjunto de las áreas del currículo y se llevará a cabo teniendo en cuenta los diferentes elementos del mismo.
2. La evaluación será global en cuanto se referirá a las competencias básicas y a los objetivos generales de la etapa y tendrá como referente el progreso del alumnado en el conjunto de las áreas del currículo, las características propias del mismo y el contexto sociocultural del centro docente.
3. La evaluación será continua en cuanto estará inmersa en el proceso de enseñanza y aprendizaje del alumnado con el fin de detectar las dificultades en el momento en que se producen, averiguar sus causas y, en consecuencia, adoptar las medidas necesarias que permitan al alumnado continuar su proceso de aprendizaje.
4. La evaluación tendrá un carácter formativo y orientador del proceso educativo y proporcionará una información constante que permita mejorar tanto los procesos como los resultados de la intervención educativa.
5. El profesorado llevará a cabo la evaluación, preferentemente a través de la observación continuada de la evolución del proceso de aprendizaje de cada alumno o alumna y de su maduración personal. En todo caso, los criterios de evaluación de las áreas serán referente fundamental para valorar tanto el grado de adquisición de las competencias básicas como el de consecución de los objetivos.
6. Los centros docentes deberán especificar en su proyecto educativo los procedimientos y criterios de evaluación comunes que ayuden al profesorado a valorar el grado de desarrollo de las competencias básicas y los objetivos generales de la etapa y facilite la toma de decisión más adecuada en cada momento del proceso evaluador.
7. A tales efectos, deberá entenderse por criterios de evaluación comunes el conjunto de acuerdos incluidos en el proyecto educativo que concretan y adaptan al contexto del centro docente-
8. El alumnado tiene derecho a ser evaluado conforme a criterios de plena objetividad, así como a conocer los resultados de sus aprendizajes, para que la información que se obtenga a través de los procedimientos informales y formales de evaluación tenga valor formativo y lo comprometa en la mejora de su educación.
9. Los centros docentes harán públicos los criterios de evaluación comunes y los propios de cada área que se aplicarán para la evaluación de los aprendizajes y para la promoción del alumnado.
10. Los padres, madres o tutores legales podrán solicitar al maestro tutor o maestra tutora aclaraciones acerca de las evaluaciones que se realicen sobre el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas o pupilos.
11. Los proyectos educativos de los centros docentes establecerán el sistema de participación del alumnado y de sus padres, madres o tutores legales en el desarrollo del proceso de evaluación.
  • Evaluación inicial.
1. Con objeto de garantizar una adecuada transición del alumnado entre las etapas de educación infantil y de educación primaria, así como de facilitar la continuidad de su proceso educativo, los centros de educación primaria establecerán mecanismos de coordinación con los centros docentes de procedencia del alumnado que se incorpora a la etapa. Con esta finalidad, durante el último trimestre del curso escolar, los jefes y jefas de estudios de los centros docentes afectados mantendrán reuniones de coordinación, en su caso.
2. Durante el primer mes del curso escolar al comienzo de cada ciclo, los tutores y tutoras realizarán una evaluación inicial del alumnado. Dicha evaluación incluirá el análisis de los informes personales de la etapa o ciclo anterior correspondientes a los alumnos y alumnas de su grupo, que se completarán con otros datos obtenidos por el propio tutor o tutora sobre el punto de partida desde el que el alumno o alumna inicia los nuevos aprendizajes.
3. Dicha evaluación inicial será el punto de referencia del equipo docente para la toma de decisiones relativas al desarrollo del currículo y para su adecuación a las características y conocimientos del alumnado.
4. El equipo docente, como consecuencia del resultado de la evaluación inicial, adoptará las medidas pertinentes de apoyo, refuerzo y recuperación para aquellos alumnos y alumnas que lo precisen o de adaptación curricular para el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo.
  • Evaluación continua.
1. La evaluación continua será realizada por el equipo docente que actuará de manera colegiada a lo largo del proceso de evaluación y en la adopción de las decisiones resultantes del mismo, coordinados por quien ejerza la tutoría. Dicho equipo podrá recabar el asesoramiento del equipo de orientación educativa correspondiente.
2. Los procedimientos formales de evaluación, su naturaleza, aplicación y criterios de corrección deberán ser conocidos por el alumnado, con el objetivo de hacer de la evaluación una actividad educativa.
3. En el proceso de evaluación continua, cuando el progreso de un alumno o alumna no sea el adecuado, se adoptarán las medidas de atención a la diversidad que procedan. Estas medidas se adoptarán en cualquier momento del curso, tan pronto como se detecten las dificultades, y estarán dirigidas a garantizar la adquisición de los aprendizajes imprescindibles para continuar el proceso educativo.
  • Sesiones de evaluación.
1.La sesión de evaluación es la reunión del equipo docente coordinada por el maestro tutor o maestra tutora para intercambiar información y adoptar decisiones sobre el proceso de aprendizaje del alumnado orientadas a su mejora.
2.A lo largo de cada uno de los cursos, dentro del período lectivo, se realizarán para cada grupo de alumnos y alumnas, al menos, tres sesiones de evaluación, sin perjuicio de lo que, a estos efectos, los centros docentes puedan recoger en sus respectivos proyectos educativos.
3.El tutor o tutora de cada grupo levantará acta del desarrollo de las sesiones, en la que se harán constar los acuerdos y decisiones adoptados. La valoración de los resultados derivados de estos acuerdos y decisiones constituirá el punto de partida de la siguiente sesión de evaluación.
4.Los resultados de la evaluación de cada área se expresarán en los siguientes términos: Insuficiente (IN), Suficiente (SU), Bien (BI), Notable (NT) y Sobresaliente (SB), considerándose calificación negativa el Insuficiente y positivas todas las demás.
5.En las sesiones de evaluación se acordará también la información que, sobre el proceso personal de aprendizaje seguido, se transmitirá a cada alumno o alumna y a su padre, madre o tutores legales.
  • Evaluación a la finalización de cada curso.
1. Al término de cada curso, se valorará el progreso global de cada alumno y alumna, en el marco del proceso de evaluación continua llevado a cabo.
2. La valoración del progreso del alumnado se expresará en los términos descritos en el artículo anterior. Cuando el curso evaluado sea el último de un ciclo, la valoración del progreso del alumnado se trasladará al acta de evaluación, al expediente académico del alumno o alumna y, en caso de que promocione, al historial académico de educación primaria.
3. El equipo docente coordinará cuantas actuaciones considere de interés para que la transición del alumnado de un curso al siguiente se realice con las necesarias garantías de continuidad y coherencia en el proceso educativo.
  • Evaluación del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo.
1. La evaluación del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo que curse las enseñanzas correspondientes a la educación primaria con adaptaciones curriculares será competencia del tutor o tutora, con el asesoramiento del equipo de orientación educativa. Los criterios de evaluación establecidos en dichas adaptaciones curriculares serán el referente fundamental para valorar el grado de adquisición de las competencias básicas.
2. En la evaluación del alumnado que se incorpore tardíamente al sistema educativo y que, por presentar graves carencias en la lengua española, reciba una atención específica en este ámbito, se tendrán en cuenta los informes que, a tales efectos, elabore el profesorado responsable de dicha atención.
3. El alumnado escolarizado en el curso inmediatamente inferior al que le correspondería por edad, se podrá incorporar al grupo correspondiente a su edad, siempre que tal circunstancia se produzca con anterioridad a la finalización del segundo trimestre, cuando a juicio del tutor o la tutora, oído el equipo docente y asesorado por el equipo de orientación educativa, haya superado el desfase curricular que presentaba.
  • Promoción del alumnado.
1. Los criterios de evaluación incluirán la promoción del alumnado, atendiendo a la adquisición de las competencias básicas, a la consecución de los objetivos generales de la etapa y a sus posibilidades de progreso.
2. Al finalizar cada ciclo de la etapa y como consecuencia del proceso de evaluación, el equipo docente, de forma colegiada, decidirá sobre la promoción de cada alumno o alumna al nuevo ciclo o etapa siguiente. Para la adopción de la decisión se tomará especialmente en consideración la información y el criterio del tutor o tutora. Los centros docentes establecerán, en sus proyectos educativos, la forma en que los padres, madres o tutores legales del alumnado puedan ser oídos para la adopción de la decisión de promoción.
3. El alumnado accederá al ciclo o etapa siguiente siempre que se considere que ha alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias básicas y el adecuado grado de madurez. Se accederá, asimismo, siempre que los aprendizajes no alcanzados no le impidan seguir con aprovechamiento el nuevo ciclo o etapa. En este caso, el alumnado recibirá los apoyos necesarios para recuperar dichos aprendizajes.
4. Cuando no se cumplan las condiciones señaladas en el apartado anterior, el alumno o alumna permanecerá un año más en el mismo ciclo. Esta medida se podrá adoptar una sola vez a lo largo de la educación primaria y deberá ir acompañada de un plan específico de refuerzo o recuperación. Los centros docentes organizarán este plan de acuerdo con lo que, a tales efectos, se establezca.
5. El equipo docente, asesorado por el equipo de orientación educativa, oídos el padre, la madre o los tutores legales, podrá adoptar la decisión de que la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales con adaptación curricular significativa pueda prolongarse un año más, siempre que ello favorezca su integración socioeducativa.
6. La escolarización del alumnado con altas capacidades intelectuales se flexibilizará de conformidad con la normativa vigente, de forma que pueda anticiparse su incorporación a la etapa o reducirse la duración de la misma, cuando se prevea que dicha medida es lo más adecuado para el desarrollo de su equilibrio personal y su socialización.
  • Participación de las familias.
1. Con el fin de garantizar el derecho de las familias a participar en el proceso educativo de sus hijos e hijas, los tutores y tutoras, así como el resto del profesorado, informarán a los padres, madres o tutores legales sobre la evolución escolar de sus hijos e hijas.
2. Esta información se referirá a los objetivos establecidos en el currículo y a los progresos y dificultades detectados en el grado de adquisición de las competencias básicas y en la consecución de los objetivos de cada una de las áreas. A tales efectos, los tutores y tutoras requerirán, en su caso, la colaboración de los restantes miembros del equipo docente.
3. Al menos tres veces a lo largo del curso el tutor o tutora informará por escrito a los padres, madres o tutores legales del alumnado sobre el aprovechamiento académico de este y la evolución de su proceso educativo.
4. Al finalizar el curso, se informará por escrito a los padres, madres o tutores legales acerca de los resultados de la evaluación final. Dicha información incluirá, al menos, las calificaciones obtenidas en las distintas áreas cursadas, la decisión acerca de su promoción al ciclo siguiente, si procede, y las medidas adoptadas, en su caso, para que el alumno o alumna alcance las competencias básicas y los objetivos establecidos en cada una de las áreas, según los criterios de evaluación correspondientes.
5. Con el fin de garantizar el derecho que asiste a los alumnos y alumnas a la evaluación y al reconocimiento objetivo de su dedicación, esfuerzo y rendimiento escolar, los maestros y maestras informarán a los padres, madres o tutores legales del alumnado, a principios de curso, acerca de los objetivos, competencias básicas, contenidos y criterios de evaluación de cada una de las áreas.
6. Los padres, madres o representantes legales podrán formular reclamaciones sobre la evaluación final del aprendizaje de sus hijos e hijas o pupilos, así como sobre la decisión de promoción, de acuerdo con el procedimiento que, a tales efectos, determine el centro docente en su proyecto educativo. Dicho procedimiento deberá respetar los derechos y deberes del alumnado y de sus familias contemplados en la normativa en vigor, y los criterios de evaluación y promoción establecidos en el proyecto educativo del centro.
  • Documentos oficiales de evaluación.
1. Los documentos oficiales de evaluación en la educación primaria son los siguientes: las actas de evaluación, el expediente académico, el historial académico de educación primaria y el informe personal.
2. Las actas de evaluación se extenderán para cada uno de los ciclos de la educación primaria, comprenderán la relación nominal del alumnado que compone el grupo, junto con los resultados de la evaluación, y se cerrarán al término del período lectivo. Las actas de evaluación, firmadas por todo el profesorado del grupo, con el visto bueno del director o directora, serán archivadas y custodiadas en la secretaría del centro. Las actas de evaluación se ajustarán a los modelos y características que se determinan en el Anexo I de la presente Orden.
3. El expediente académico del alumnado incluirá los datos de identificación del centro docente y del alumno o alumna y la información relativa al proceso de evaluación, según el modelo que se recoge como Anexo II de la presente Orden. La custodia y archivo de los expedientes académicos corresponde a los centros docentes.
4. El historial académico de educación primaria es el documento oficial que refleja los resultados de la evaluación y las decisiones relativas al progreso académico del alumnado a lo largo de la etapa y tiene valor acreditativo de los estudios realizados. Su custodia corresponde al centro docente en que el alumnado se encuentre escolarizado.
Al finalizar la etapa el historial académico de educación primaria se entregará al alumnado y una copia se enviará al centro de educación secundaria en el que se matricule el alumno o alumna, a petición de este centro docente, junto con el informe personal. Esta circunstancia se reflejará en el correspondiente expediente académico. El historial académico de educación primaria se extenderá en impreso oficial, llevará el visto bueno del director o directora del centro y se ajustará al modelo y características que se determinan.
5. Para garantizar la continuidad del proceso de aprendizaje de todo el alumnado y, en particular, el de quienes se trasladen a otro centro docente sin haber concluido el curso, se emitirá un informe personal en el que se consignarán los siguientes elementos:
a)Resultados de la evaluación final del último curso realizado.
b)Aplicación, en su caso, de medidas educativas complementarias de refuerzo y apoyo, así como las adaptaciones curriculares realizadas.
c)Todas aquellas observaciones que se consideren oportunas acerca del progreso general del alumno o alumna.
d)En caso de traslado a otro centro docente sin haber concluido el curso, resultados parciales de las evaluaciones que se hubieran realizado.
6. El informe personal será cumplimentado por el maestro tutor o la maestra tutora, con el visto bueno del director o directora, que lo depositará en la jefatura de estudios antes de la finalización del mes de junio para que sea entregado al nuevo tutor o tutora del grupo al que se incorpora el alumno o alumna al inicio del siguiente curso escolar. En el caso del alumnado que se traslade a otro centro docente, el informe personal será realizado en el plazo de diez días hábiles desde que se reciba en el centro de origen del alumno o alumna la solicitud del centro de destino de traslado del historial académico, de acuerdo con lo que se recoge en el artículo siguiente.
7. El informe personal se ajustará al modelo y características que se determinan..
  • Traslado del historial académico.
1. Cuando un alumno o alumna se traslade a otro centro docente para proseguir sus estudios, el centro de origen remitirá al de destino, a petición de este, el historial académico de educación primaria y el informe personal, acreditando que los datos que contiene concuerdan con el expediente que guarda el centro.
2. El centro docente receptor abrirá el correspondiente expediente académico.
3. La matriculación del alumno o alumna adquirirá carácter definitivo una vez recibido el historial académico de educación primaria debidamente cumplimentado.
  • Cumplimentación electrónica de los documentos de evaluación.
Los centros docentes públicos cumplimentarán electrónicamente los documentos oficiales de evaluación , a través de los módulos correspondientes incorporados al sistema informático «Séneca».


  • Documentos a tener en cuenta a la hora de evaluar y que se encuentran localizables en las correspondientes normativas:

ANEXO II: EXPEDIENTE ACADÉMICO DEL ALUMNADOANEXO III: HISTORIAL ACADÉMICOANEXO IV: INFORME PERSONAL PARA EDUCACIÓN PRIMARIAANEXO V: INFORME PERSONAL FINAL DE ETAPA . EDUCACIÓN PRIMARIAANEXO V: INFORME PERSONAL FINAL DE ETAPA. EDUCACIÓN PRIMARIA Y PLICACIÓN DE MEDIDAS EDUCATIVAS COMPLEMENTARIAS.


Coincidiendo con las revisiones periódicas de cada uno de los trimestres, el Jefe de Estudios informará ampliamente al Consejo Escolar del Centro de los resultados académicos obtenidos en las diferentes áreas y niveles en cada uno de los trimestres por la totalidad de los alumnos del centro.
1.- LOS PROCEDIMIENTOS Y CRITERIOS DE EVALUACIÓN DE LAS DIFERENTES ÁREAS
  • Éstos serán referente fundamental para valorar tanto el grado de adquisición de las competencias básicas como el de consecución de los objetivos.
  • Especificar los procedimientos y criterios de evaluación comunes que ayuden al profesorado a valorar el grado de desarrollo de las competencias básicas y los objetivos generales de la etapa y facilite la toma de decisión más adecuada en cada momento del proceso evaluador.
  • Criterios de evaluación comunes como conjunto de acuerdos que concretan y adaptan al contexto del centro docente los criterios generales de evaluación.

2.- PROMOCIÓN DEL ALUMNADO.

Al finalizar cada ciclo de la etapa y como consecuencia del proceso de evaluación, el equipo docente, de forma colegiada, decidirá sobre la promoción de cada alumno o alumna al nuevo ciclo o etapa siguiente.
Para la adopción de la decisión se tomará especialmente en consideración la información y el criterio del tutor o tutora.
Los centros docentes establecerán, en sus proyectos educativos, la forma en que los padres, madres o tutores legales del alumnado puedan ser oídos para la adopción de la decisión de promoción.
Los padres, madres o representantes legales podrán formular reclamaciones sobre la evaluación final del aprendizaje de sus hijos e hijas o pupilos, así como sobre la decisión de promoción, de acuerdo con el procedimiento que, a tales efectos, determine el centro docente en su proyecto educativo
  • La promoción del alumnado se hará atendiendo a:
    • La adquisición de las competencias básicas:
El alumnado accederá al ciclo o etapa siguiente siempre que se considere que ha alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias básicas y el adecuado grado de madurez.
  • Consecución de los objetivos generales de la etapa:
Se accederá, asimismo, siempre que los aprendizajes no alcanzados no le impidan seguir con aprovechamiento el nuevo ciclo o etapa. En este caso, el alumnado recibirá los apoyos necesarios para recuperar dichos aprendizajes.
  • Posibilidades de progreso.

Cuando no se cumplan las condiciones señaladas en el apartado anterior, el alumno o alumna permanecerá un año más en el mismo ciclo. Esta medida se podrá adoptar una sola vez a lo largo de la educación primaria y deberá ir acompañada de un plan específico de refuerzo o recuperación. Los centros docentes organizarán este plan de acuerdo con lo que, a tales efectos, se establezca.
El equipo docente, asesorado por el equipo de orientación educativa, oídos el padre, la madre o los tutores legales, podrá adoptar la decisión de que la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales con adaptación curricular significativa pueda prolongarse un año más, siempre que ello favorezca su integración socioeducativa.
La escolarización del alumnado con altas capacidades intelectuales se flexibilizará de conformidad con la normativa vigente, de forma que pueda anticiparse su incorporación a la etapa o reducirse la duración de la misma, cuando se prevea que dicha medida es lo más adecuado para el desarrollo de su equilibrio personal y su socialización.